«La pasivación es la formación de una película relativamente inerte sobre la superficie de un material (frecuentemente un metal) que lo protege de la acción de agentes externos».
Sin embargo, esta pasivación puede perderse por determinados motivos:
1. CARBONATACIÓN
En la carbonatación el CO2 atmosférico penetra en los capilares llenos de aire del hormigón y reacciona con el hidróxido de calcio dando lugar a carbonato de calcio. El pH del hormigón debe estar entre 12’5 y 13’5 para proteger y pasivar correctamente las armaduras de su interior. La presencia de carbonato de calcio hace bajar el pH del medio que rodea a la barra de acero a valores próximos a 9, dando como resultado un medio más ácido de lo que debiera y que empieza a provocar un constante, uniforme y progresivo efecto corrosivo del acero.
El tiempo necesario para que el frente de penetración del CO2 alcance a las barras de acero depende de la porosidad del hormigón, del espesor del recubrimiento de las barras de acero y de la humedad del aire.
2. IONES DE CLORO
Los iones cloruro destruyen la capa pasivante del acero de forma puntual dando lugar a una corrosión por picadura que va extendiéndose en profundidad, pudiendo llegar a seccionar las barras y especialmente los alambres de pretensado que son más finos y con estructura cristalina más delicada. Es por esto que el contenido máximo de cloruros esta limitado a un 0,4% en el hormigón armado y un 0,2% en el pretensado
En un sentido estricto, el contenido crítico de cloruros depende del grado de carbonatación del hormigón y de la humedad relativa de ambiente. Para que se produzca corrosión tiene que darse un descenso importante del pH a fin de que el acero quede despasivando, y este descenso puede estar ocasionado por la presencia de sustancias ácidas en el hormigón.


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